DAVID PARKEY RAY - "TOY BOX KILLER"
En las sombras acogedoras de Truth or Consequences, Nuevo México, un lugar donde "nunca pasa nada", surgió un relato de horror disfrazado de rutina. Allí, David Parker Ray, el llamado "Toy Box Killer", transformó un tráiler privado en su reino de silencio y tortura.
Desnuda, cubierta sólo con un collar de hierro y cadenas encadenadas, rompió la puerta del tráiler y corrió por la carretera. La sangre recorría su cuerpo, las cadenas sonaban...finalmente, logró encontrar ayuda en una casa cercana: llorando, herida, implorando auxilio. Su propietario, inmediatamente, llamó a las autoridades.
Esa noche de marzo de 1999, parecía una más en las afueras de aquella pequeña localidad. Sin embargo, para aquella mujer, llamada Cynthia, esa noche marcó la diferencia entre la vida y la muerte. Había logrado escapar de una propiedad aislada donde llevaba varios días retenida. Nadie podía imaginar que su relato estaba a punto de destapar uno de los casos criminales más perturbadores de la historia de Estados Unidos.
Recorrieron la carretera y lo que encontraron en el lugar señalado por aquella mujer, abrió una investigación que se prolongaría durante años y que colocaría bajo los focos a un hombre que, hasta entonces, era aparentemente corriente: mecánico, aficionado a reparar vehículos y conocido por algunos habitantes de la zona. Nada más lejos de la realidad, tras esa fachada se escondía una figura que acabaría asociándose a secuestros, torturas y desapariciones cuya magnitud aún hoy genera debate entre investigadores y criminólogos, su nombre David Parker Ray,
En el interior de su propiedad encontraron evidencias que apuntaban a la existencia de un lugar preparado para tener cautivas a mujeres. Ray, había comprado un remolque y lo había convertido en una cámara insonorizada a la que denominaba su "Toy Box". Allí aparecieron objetos, grabaciones y otros elementos que sugerían una actividad criminal prolongada en el tiempo. La dotó con cadenas, instrumentos quirúrgicos, poleas, sierras, una silla ginecológica y espejos estratégicos en el techo para que las víctimas vieran su propio sufrimiento. Se gasto más de 100.000 dólares en una construcción perversa, incorporando grabaciones de audio que reproducía a sus víctimas al despertar y en la que les ofrecía un menú macabro de dolor planeado con precisión y en el que su hija y su perro estaban invitados a participar. Decía así:
"(...)Hola z***, ¿estás cómoda? apuesto a que no. Tobillos y muñecas encadenadas, estás amordazada y tienes los ojos vendados, supongo que estás desorientada y asustada también...voy a decirte con todo detalle por qué te he secuestrado, lo que pasará después y durante cuánto tiempo vas a estar aquí. Serás v*** completamente y repetidamente por que vas a ser una esclava sexual. Si eres lista sobrevivirás, no hables ni grites si no te doy permiso, cállate, sé dócil y obediente, pase lo que pase muéstrame respeto(...)".
A medida que avanzaba la investigación comenzaron a surgir testimonios de otras mujeres que afirmaban haber sido secuestradas, drogadas o retenidas por Ray y algunas de las personas que colaboraban con él. Varias de esas declaraciones coincidían en aspectos esenciales, reforzando la hipótesis de que no se trataba de hechos aislados, sino de un patrón repetido durante años.
Una de esas mujeres fue Kelli. Su historia parecía sacada de una película de terror, pero era real. Era 1996 cuando llegó a Truth or Consequences en busca de un nuevo hogar. No le costo mucho tiempo encontrar un trabajo y entablar relaciones con los jóvenes del pueblo. Acabó casándose con un chico de allí y formo una vida, hasta que, en una de esas noches, mientras tomaba algo con unos amigos conoció a Jesse Ray, la hija de David, y ambas se hicieron amigas.
Un día, afirmó estar tomando algo y empezar a encontrarse mal. Su amiga Jesse se ofreció para llevarle a dormir a casa de su padre y lo último que recuerda es que la esposaron, le amenazaron con un cuchillo y le pusieron un collar de perro. Dentro del trailer sólo veía dildos gigantes y todo tipo de herramientas colgadas por todas partes y esa voz...aquella grabación que le atormentó cada mañana durante tres días de cautiverio.
Tras aquellos largos tres días, David le llevó a una cafetería donde le invitó a desayunar y le contó la historia de que la había encontrado vagando desorientada por la playa del lago. Ella, sin recordar absolutamente nada de lo ocurrido, llegó a casa de sus suegros, donde le esperaba su marido, que, a pesar de ver el estado en el que estaba su mujer, le solicitó el divorcio al no poder ésta encontrar respuestas a sus preguntas.
"David les daba una combinación de pentotal sódico y fenobarbital. Ambos son fármacos hipnóticos que les mantenía drogadas un par de días, mientras les lavaba el cerebro y haciendo que no recordarán nada de lo que les había ocurrido.”
En 1997, Marie, de 22 años, que dormía en una tienda de campaña a orillas del lago, desapareció. La última vez que la vieron fue en el bar del pueblo tomando algo con Jesse Ray y su novio de entonces, Roy. Fue Roy, quién acabó confesando a la policía que la obligaron a punta de pistola a meterse en el trailer de David y que allí, el padre de Jesse, la estranguló.
Y así, en algún momento de su vida conoció a Cindy Hendy. La relación entre ambos fue evolucionando hasta convertirse en una alianza extremadamente peligrosa. Hendy no era una simple acompañante ocasional. Compartía la intimidad de Ray y, con el tiempo, terminó participando en sus actividades criminales. En 1999, invitaron a una chica a su casa, Angelica. Una vez allí, sacaron unas cadenas, la ataron y le pusieron la grabación. A continuación, le dieron unas pastillas que le dejaron inconsciente y le trasladaron a "la caja de juguetes". Tras cuatro días de torturas, le dejaron en libertad, pero su historia se desvaneció ante unos agentes que, incrédulos con su historia, no dieron importancia a su testimonio.
Angélica fue la primera en advertir a la policía de la existencia de aquél lugar aterrador. Pero gracias a la valentía de Cynthia, que logró escapar y pedir auxilio, la policía decidió actuar, también, por la similitud con la historia contada por Angelica en su momento. Sin embargo, el caso presentaba un problema enorme para las autoridades. A pesar de haber pruebas de secuestros, torturas y agresiones, fue muy difícil demostrar cuántas víctimas habían pasado realmente por sus manos.
Procedieron a su detención e inmediatamente se dieron cuenta que la dinámica entre ambos transmitía una sensación de absoluta normalidad. Mientras la mayoría de las parejas construyen proyectos de vida, ellos construían un sistema destinado a capturar personas vulnerables. Hendy con el objetivo de llegar a un acuerdo con la Fiscalía, confesó que David había asesinado al menos a 14 mujeres y que le tenía auténtico terror. Decía que algunos cuerpos se encontraban en el lago, pero la mayoría fueron enterrados en el desierto. Terminó siendo condenada por su participación en varios delitos relacionados con secuestro y agresiones a 36 años de prisión.
Los agentes recuperaron fotografías, vídeos y numerosos objetos relacionados con las agresiones. Sin embargo, muchas posibles víctimas no podían ser identificadas. Algunas imágenes eran demasiado antiguas y, en otros casos, nunca fue posible determinar quiénes eran las personas que aparecían en ellas.
Jesse Ray, quien admitió haber colaborado en algunos secuestros y declaró contra su padre como parte de un acuerdo judicial, ayudó a reconstruir parte del funcionamiento del grupo, pero acabó siendo condenada. David Parker Ray, por su parte, fue condenado por secuestro y torturas sexuales, pero nunca llegó a enfrentarse a un juicio por asesinato debido a la falta de pruebas. Se le condenó a 224 años de prisión, sin embargo, falleció en el año 2002 en prisión a causa de un infarto.
Quizá eso sea lo que lo hace un caso realmente inquietante. No existe un final completamente cerrado. No hay una lista definitiva de víctimas, ni una confesión fiable que permita reconstruir toda la historia. Lo único que quedó fue un conjunto de pruebas suficientes para demostrar una serie de secuestros y abusos de extrema gravedad, junto con la incómoda sospecha de que la realidad completa pudo haber sido aún más oscura de lo que la justicia consiguió probar.
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